domingo, 15 de marzo de 2009

Coparticipación Federal: "Que no sea para mal de nadie..sino para bien de todos"...

El doctor Aldo Alieto Guadagni, ha tenido la amabilidad de cursarme una invitación para asistir a la primera charla del Ciclo de Conferencias que organiza el Movimiento Productivo (Político) Argentino.
En el mismo estarán presentes cuatro reconocidos especialistas en temas económicos, donde se abordará la Coparticipación Federal de Impuestos “desde el punto de vista de las provincias, la visión jurídica, económica y también sobre las perspectivas futuras”.
Por razones laborales no podré asistir, aunque debo reconocer que estaría dichoso de hacerlo, para plantear el debate en todas sus aristas en una cuestión que interesa sobremanera, especialmente a quienes vivimos y hasta pensamos morir, en la provincia de Buenos Aires.
En virtud de tratarse de un año electoral, es de esperar que el tratamiento del tema discurra sobre bases sustanciales, sin entrar en el remanido concepto que el gobierno actual, se “sienta” sobre la caja. En este tema vale el precepto bíblico: "el que esté libre de pecados que tire la primera piedra”.
El doctor Guadagni fue ministro de esta provincia, para luego recalar en cargos importantes durante la gestión de Carlos Menem. Hasta hace poco más de un año ocupó un cargo de Director en el Banco Mundial. De economía, acertado o no, la sabe “lunga”. En materia energética es experto. Por otro parte es una “máquina” generadora de ideas, la mayoría de ellas posibles de poner en práctica.
Sería una lástima que desaproveche esta oportunidad e ingrese en el farragoso terreno de lo político-electoral.
El lugar es propicio para ello. Lo interesante y bueno es saber salir de la encerrona, si la conferencia deriva para ese lado.
Ante la ausencia, planteo que es posible que Guadagni, Otero, Frigerio, Botassi, y Porto, puedan responder a estas preguntas:
- Porque Alejandro Armendáriz (ex gobernador ya fallecido) cedió tantos puntos a Raúl Alfonsín entre 1983 y 1987?.
- Porque Antonio Cafiero (ex gobernador) no pudo torcerle el brazo a Menem, salvo en algunos escasos puntos recuperados?.
- Porque Eduardo Duhalde (ex gobernador) solo pudo aumentar los ingresos coparticipables, una vez que se dio por “liquidado” el Ente del Conurbano Bonaerense?.
- Porque Carlos Ruckauf (ex gobernador) en dos años de mandato, tampoco logró incrementarlo?.
- Porque Felipe Solá (ex gobernador) que hizo de este tema uno de los ejes centrales de su campaña electoral en el 2003, tampoco alcanzó el objetivo?.
- Porque la provincia de Buenos Aires, teniendo en cuenta el importante número de Diputados que provee a la Nación, sean del partido que sean, no ha podido hacer prevalecer la mayor generación de Producto Bruto Interno y Demografía, entre tantas cosas, hasta llegar a lograr el cambio en los índices?.
- Porque los mismos que hacen de este punto una cuestión fundamental para el sostenimiento de la provincia, son los que aceptaron sin “chistar” el término “Transferencia de Recursos” por sobre el porcentual que corresponde?.
Hasta ahora, es evidente, que el tema sirve para discutir a cuenta, y que aquellos que dicen nos “discriminan”, habiendo tenido la oportunidad de cambiar la situación, no pudieron hacerlo.
La Coparticipación será un tema prioritario en la agenda pública Argentina, en tanto y en cuanto, los bonaerenses seamos capaces de hacer entender al resto de las provincias hermanas que no se trata de sacar ventajas, sino de hacer valer el principio de equidad en el reparto, después de años y años de un centralismo que excedió los límites de la ahora Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para albergar en sus cercanías a millones de compatriotas provenientes desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca, desde la Cordillera de los Andes hasta el Río de La Plata.
Gracias Alieto por la invitación.
Ojalá, algún día, dejemos de lado la “gambeta corta” de la política vernácula, para convertir goles de “arco a arco” y todos empecemos a sentir que no es "mal para nadie, sino para bien de todos".



sábado, 14 de marzo de 2009

Frente a las crisis: "El Sentido Común"...


Los tres hablabamos en conocida confitería.
Hacía pocos minutos había trascendido la información sobre el Adelantamiento de las Elecciones para el 28 de Junio.
Nos sorprendimos como la mayoría de los argentinos. No dramatizamos.
Tratamos de analizar lo que en horas de la tarde se convertiría en hecho concreto, recurriendo a la sensatez y racionalidad.
En menor ó mayor medida, habíamos vivido activamente los años 1989, 1991 y 2001.
El anuncio, en consecuencia, dista de circunstancias tan complejas como aquellas para Argentina. Coincidimos, eso sí, que el panorama interno y externo es complicado. Fundamentalmente este último.
Fuimos contestes en que el “Mundo pareciera caerse de a pedazos”, y hasta nos llegamos a ilusionar con la posibilidad de escribir un libro compartido sobre lo que fue el principio del gobierno de Carlos Menem, la crisis que produjo el aterrizaje de Domingo Cavallo en el ministerio de Economía de la Nación, el final de la Alianza en el Poder. Y lo sucedido hasta estos días.
No nos comparamos con Dick Morris, Durán Barbas, James Carville, Duca Mendonca ó Joao Santana, que aparecen en el escenario de las consultas que realizan dirigentes políticos argentinos para enfrentar terrenos sinuosos ó realizar movimientos frente al mundo mediático que los lleve a la comunicación con el Pueblo.
Hubo un momento donde “golpeamos el pecho” y hasta sentimos satisfacción de haber participado pacíficamente en aquellos años que la historia se encargará de juzgar en verdadera medida. No ha pasado tanto tiempo, y sería una imprudencia exigir que se escriba como creemos debería corresponder.
Los tres prescindimos en ese tiempo de manuales de filosofía en comunicaciones ó desempolvamos conocimientos adquiridos en nuestros estudios ó lecturas acumuladas.
Actuamos con la practicidad que los momentos exigían. Le pusimos pasión y sacrificio.
Reflexionamos juntos que poco importaron los slogans a los que - ahora - se recurre con frecuencia. Tampoco pergeñamos transmisiones televisivas ó radiales como principal razón de la tarea que nos tocaba.
Éramos conscientes de las circunstancias.
La mejor manera de comprometernos con quienes confiaban en nosotros fue trabajar, trabajar y trabajar, sin condicionamientos ó especulaciones de “poca monta”.
La ciudadanía reclamaba reordenar los “tantos” y a ello tratamos de adaptarnos.
En el camino dejamos algunos “jirones” de placer, momentos importantes de la vida familiar y resignamos sueños.
La consigna, sin escribirse, era: “salir del atolladero y tranquilizar los ánimos”.
Involucrados, hasta los tuétanos en proyectos políticos, poseíamos (sin saberlo), un canal conductor que unía: "la paz y tranquilidad debía retornar a los hogares argentinos", de los que también formamos parte. Si ello no ocurría, tarde o temprano, a nosotros también arrastraría la angustia, el dolor y la posibilidad de mayores problemas.
La labor no era simple. Coincidimos que la mejor forma de afrontar los tiempos complicados es estableciendo una línea de comunicación constante y permanente con quienes tienen la responsabilidad de transmitir lo que sucede a través de diarios, radios y canales de televisión.
Buscamos afanosamente “conquistar” voluntades que estuvieran dispuestas a escuchar y a no “sembrar” mayor desazón ó desesperanza en un Pueblo atosigado con tanta “mala onda”.
Fuimos parte de un "engranaje" que se había puesto en marcha frente a las emergencias y concluimos que el papel jugado no fue insignificante.
En el encuentro del viernes evitamos “llorar sobre la leche derramada”, si bien pensamos en voz alta que quizá perdimos la oportunidad de haber continuado juntos en la apasionante labor de comunicar con todas las letras, respetando la libertad de expresión, pero apelando a la “calma”, en la “guerra de palabras escritas y dichas”.
Ninguno se cree imprescindible.
Cuando bebimos el último sorbo de café, algo de lo que podría considerarse jactancia, surgió de nosotros.
Casi pronunciamos al unísono:
“La experiencia conquistada, vale mucho más que los miles de litro de tinta volcados en libros ó diarios, los minutos de radio escuchados ó los gestos transmitidos televisivamente”.
Cada uno caminó para el lugar que correspondía, asumiendo que es posible ponerle racionalidad a los raptos de “locura” a los que son propensos quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de un municipio, las provincias ó el país.
En momentos espinosos ó difíciles, lo que hace falta aportar es el casi “sepultado” y más “escaso” de los sentidos: “El Común”.
El Sentido Común es interpretado por el Pueblo, porque éste último, principal protagonista de la historia, es el "hilo más delgado" frente a errores, apetencias individuales ó arrogancia de los que cumplen responsabilidades públicas.

jueves, 12 de marzo de 2009

Errores..Tosudez..Elecciones..Poderosos..Debiles


Sin ánimo de polemizar, siento la enorme necesidad de exponer, después de escuchar los discursos pronunciados en Córdoba, donde la Mesa de Enlace realizó un acto para “refrescar” el inicio del prolongado conflicto con el Gobierno Nacional como consecuencia de la anunciada Resolución 125 en el año 2008, por parte de quién fuera ministro de Economía de la Nación, Martín Lostó.
Nací, crié y desarrollé, particular y profesionalmente, en “Tierra Adentro”. Concretamente en la Pampa Húmeda bonaerense.
En ese espacio territorial palpité el esfuerzo de mis padres, cuya única posibilidad de sembrar estaba en el patio y las masetas. Trataron de educar a sus hijos con el mayor de los sacrificios y jamás pusieron a los pequeños, medianos o grandes terratenientes en la “vereda de enfrente”. Por el contrario, bregaron para que las diferencias no fueran sentidas. Consecuentemente, jamás alimentaron males capitales como el “egoísmo” ó la “envidia”. Inculcaron para sentirlos pares.
Creo, cumplidas esas premisas partidas desde el seno de un hogar de verdaderos trabajadores y auténticos ciudadanos argentinos.
Desde aquél 11 de marzo del año anterior y ante la prolongación de la discusión con el Gobierno que conduce Cristina Fernández de Kirchner, he sentido que mis ideas varian en forma constante, sin necesidad de recurrir ó escuchar a filósofos.
Se ha entremezclado la comprensión y la bronca. Aunque les importe un carajo la opinión, para quienes han señalado no cejarán en sus demandas, me está ganando lo último, aunque insistan que la apuesta es al cambio y a un País Federal.
Las autoridades nacionales han cometido errores y los asumió hace muy pocos días cuando la propia presidente de la Nación, sorpresivamente, apareció en el ministerio de la Producción con el objeto de limar asperezas.
La actitud de la Mesa de Enlace y algunos dirigentes de la oposición, no parece la misma. Más bien, está quedando la impresión que se pretende tensar la cuerda, aprovechando que el 2009 es un año electoral y donde según “rezan” algunas encuestas se ha producido un debilitamiento en el Poder que había logrado concentrar el Frente para la Victoria-Partido Justicialista.
El Campo, nadie lo duda, juega un papel relevante en la economía Argentina, y en más de una oportunidad se ha dicho con razón que “Podríamos ser el Supermercado del Mundo”. De ahí a creer que son el “ombligo” del país, hay una distancia enorme.
La responsabilidad de lo que hoy pasa, no es solo achacable al Gobierno en ejercicio, sino también a quienes lo antecedieron y de un sector que salvo honrosas excepciones arriesgó, solo, a la producción de commoditties. Pueden excluírse industriales de aquellas provincias donde se entendió que frente a la devaluación “criminal” del 2002, debía reiniciarse una especie de revolución metalmecánica importante, a la que se le había firmado un certificado de defunción en la década del 90.
Pocas veces tuve la oportunidad de comprobar que buen porcentaje de productores a los que me inculcaron no los colocara distanciados de la situación económico-familiar, apostaran al desarrollo agroindustrial ó agroalimentario.
Arriesgados frente al difícil clima que impera en esta parte del continente americano, vi a pocos “jugársela” con inversiones destinadas a la generación de Trabajo más Trabajo.
Hago un juego de interpretación: “nosotros producimos y que los riesgos de la movilidad económica los corran quienes pueden beneficiarse con el derrame”.
Si se realizara una estadística sobre quiénes son los propietarios de empresas comercializadoras de granos, producción y venta de maquinarías agrícolas, industrias relacionadas con los insumos utilizados por el sector, concesionarias de automóviles, pick-up y camiones, entre otras actividades que hubiesen permitido el trabajo sustentable y perdurable en el tiempo, seguramente podría comprobarse que son escasos los productores ó los herederos de los mismos, que se atrevieron.
Es necesario hacer la salvedad en pequeños-medianos tamberos y ganaderos, como los dedicados a lo que se conoce como “Economías Regionales”. Estos tres sectores, a la par de ser sacrificados, son multiplicadores de mano de obra y por consiguiente aportantes a la mayor dignidad que el hombre puede alcanzar: Trabajo.
Desde aquel Enero del 2002, cuando el presidente provisional Eduardo Duhalde, debió variar su discurso original de asunción y anunciar una devaluación, para colocar a Argentina en un contexto competitivo internacional, que dejaba a miles de argentinos excluidos del sistema, observé un avance sostenido, sin pausa y hasta casi abrumador de “pooles” de siembra, inversores extranjeros y profesionales de cualquier índole dispuestos a alquilar ó comprar miles y miles de hectáreas.
No fueron escasos, en consecuencia, los que resolvieron sentarse cómodamente en sus casas ó deambular por distintos lugares públicos haciendo “alarde” de su tranquilidad económica.
Habían arrendado o vendido sus campos a valores impensables, por hectárea.
Habían sido “bendecidos” por el sistema que comenzaba a aplicarse y se convertían en los más cómodos ciudadanos, rayano en lo que tantas y tantas veces se ha censurado: la renta fácil.
No faltó quién destinara parte de esos recursos surgidos por obra y gracia de la devaluación, a la especulación financiera, cuyo padecimiento deben sufrir los que menores ingresos o posibilidades de desarrollo tienen.
El sector agropecuario siempre mereció ventajas comparativas con relación a otros sectores de la economía nacional.
Ante la sequía:
Emergencia y/o Desastre Agropecuario.
Ante las inundaciones: Idem a lo anterior.
Ante la caída de los precios internacionales: refinanciación de sus deudas.
Y así se podría hacer una lista interminable que podrían calificarse como “beneficios” ó “prerrogativas” a las que no tienen acceso:
- Los desocupados.
- Los cartoneros.
- Los trabajadores.
- Los tomadores de financiación para la compra de viviendas.
- Los que soñaron con llegar al auto cero kilómetro y hoy piensan en devolverlo por el alto costo de las tasas bancarias.
- Los que asumieron la toma de créditos con porcentajes variables.
- Los comerciantes que se “funden” por falta de ventas.
- Los que apuestan a la creación de pequeñas, medianas ó grandes industrias.
- Los fabricantes de alimentos.
Estos últimos no “padecen” retenciones, pero carecen de “red” ante la posibilidad de la caída.
Todo ciudadano tiene derecho a manifestar sus desacuerdos en Democracia, pero queda en evidencia con el acto de Córdoba realizado hoy, que existen “Poderosos” y “Débiles”.
Los debiles, siempre terminan siendo los perdedores, aunque se les diga que se intenta hacer prevalecer la solidaridad, generosidad y distribución equitativa de los recursos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

A un año de la Resolución 125: "La responsabilidad es de Riquelme"...

El 11 de Marzo se cumple un año del anuncio realizado por Martín Lostó, ex ministro de Economía de la Nación, sobre la Resolución 125.
Aquella decisión despertó una “Guerra Gaucha”, especialmente de los agropecuarios relacionados con la producción de Soja. La “pelea” continúa, y seguramente muchos de los dirigentes que integran la Mesa de Enlace, Autoconvocados y Productores en situación de “quiebra” económica, habrán esperado una mayor repercusión mediática.
No ha sido así. Si tenían ese presagio, le erraron “medio a medio”.
Y la culpa no la tiene el Gobierno Nacional.
La responsabilidad debe ser achacada a Juan Ramón Riquelme. El jugador de Boca le dijo que “NO” a Maradona y las expectativas del ruralismo se hicieron trizas, al menos por algunas horas.
En virtud del consabido “macartismo” que caracteriza a los dirigentes políticos, sociales, culturales, económicos, gremiales y deportivos, es de esperar que ahora no salgan a decir que “esta fue una maniobra del kirchnerismo”.
Ha quedado en evidencia que Riquelme tiene más prensa que el Campo y que Maradona aparte de contar con la “Mano de Dios”, mantiene su gran incidencia en las redacciones periodísticas.
Por otro lado, mientras exista el Fútbol y la enorme pasión que despierta en el Pueblo argentino, todo aquello que pueda considerarse una “Gesta Nacional” pasa a ocupar un insignificante papel.
Al fin y al cabo:
El Fútbol es “Pasión de Multitudes”.
Por otra parte, el césped no tiene retenciones.
Foto: Tapa del diario "Clarín" de hoy.

martes, 10 de marzo de 2009

A un año de la 125...La Historia continúa....

Clarín expresa en su edición de este miércoles que los dirigentes parecen estar mirando hacia el despacho de Débora Giorgi a ver si está.
Estaba. Hubo reunión y a su término se manifestaron en "desacuerdo" con el Gobierno.
En realidad no estarían con las miradas levantadas deseando que Randazzo, Giorgi y Cheppi no estuvieran?.
La historia al cumplirse un año de la famosa Resolución 125 continúa y la verdad es que.........

lunes, 9 de marzo de 2009

Si Artemio sigue escribiendo así, para que hacerlo nosotros...


Si Artemio sigue con estas genialidades, para que seguir escribiendo este blog de "m....."

Es hora de sincerarnos. Como el General nos enseñó, la única verdad es la realidad, y esta que hoy nos envuelve no nos devuelve la imagen que proyectamos en nuestros sueños.

Nada de lo que hasta ayer nos conmovía se mantiene en pie. Es fácil recurrir al recurso de echar culpas afuera, siempre se encuentra algún chivo expiatorio. Pero no parece sensato ese camino. Lo cierto es que los resultados están a la vista para quienes los quieran y puedan ver.