Es la única compañía en el atardecer de la Pampa Chata. Mientras camino y la observo, más la admiro. Hasta ando preguntándole muchas cosas. No es que se niegue a contestar. Es que su luz es la palabra. Ella rodeada del celeste inmaculado. Levanto la mirada y en el medio de un profundo silencio, siento que una suave voz convoca a seguir buscando y buscando. Vaya a saber si le haré caso. Eso si, le pido y pediré que se quede un buen tiempo. Hasta le he dicho que estoy enamorado. Pero...ella está muy lejos...lejos...aunque su resplandor pareciera decir todo lo contrario.
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