jueves, 9 de julio de 2009

El Infierno tendría miles de sucursales....


Quiero creer y convencerme que los anuncios de la Señora presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en una de las mejores exposiciones públicas desde que asumió la máxima responsabilidad gubernamental del país, están dirigidas a cambiar ciertos rumbos y el humor social de los argentinos.

Resistiré, como pueda, a dejar que penetren las balas de los “justicieros” encaramados en medios de comunicación, a los que puedo respetar por esencia, pero con los que no comparto la forma de transmitir “sensaciones”.

No han sido pocos los que cuestionaron las designaciones realizadas el día lunes en el Gabinete Nacional, y tampoco los que pusieron en duda la sinceridad de la convocatoria al diálogo, la reforma política y el involucramiento social en las cuestiones más serias que se perciben.

Con relación a los cambios producidos en la estructura de conducción del Estado, las criticas arreciaron, mucho más por parte de periodistas con buena audiencia radial y televisiva, que de la sociedad, seriamente preocupada por lo que sucede en materia sanitaria.

“Montados” sobre el resultado electoral del 28 de Junio, defenestraron de antemano la tarea que Anìbal Fernández, Amado Boudou y Julio Alak, pueden realizar. De paso, hicieron lugar para que hablaran dirigentes políticos y amplificaran sus “razonamientos”.

Son admisibles las dudas.

No es digerible que obvien un añejo y sabio axioma: “Al rengo se lo identifica, al verlo caminar”.

Si bien tienen antecedentes gubernamentales y los tres están enrolados en el actual gobierno, que esperaban los críticos: que se convocara a acompañar a la presidente de la Nación, a las “Carmelitas Descalzas” ?.

Imposible que ello ocurra.

Seria un milagro.

Asì vienen dándose los cambios en Argentina, desde la reinstauración de la Democracia, en 1983.

Este país hace del “reciclaje dirigencial” un verdadero culto y los "críticos" lo avalan sin chistar ó haciéndose los distraídos. Porque - de la noche a la mañana - debería ser diferente el gobierno actual, con el justo agregado que “perdió una batalla, pero no la guerra”.

Serìa interesante realizar un sesudo análisis de cada uno de los que participaron en las legislativas de hace poco días atrás y se difundiera por “Cadena Nacional” y el Pueblo - a veces desmemoriado - quedaría al borde del “Nock Out”.

“No hay nada nuevo bajo la viña del Señor”.

Reto a “duelo periodístico” a quién quiera, para debatir sobre el particular.

Lo mismo puedo decir de la actividad que - privada e institucionalmente - algunos de nosotros realizamos.

Volviendo a la convocatoria que formuló la primer mandatario.

Es lógico que provoque interrogantes, al tenor de la forma de gestionar que se ha implementado, y que quedó al desnudo a partir del 11 de marzo del 2008.

La anterior es la fecha en que el campo rechazó con dureza la tan comentada resolución 125 que aprobò y comunicó públicamente Martín “Lostó”.

Más allá de esas circunstancias, que no formarán parte de la anécdota, sino de la historia de los argentinos, la actitud de Cristina Fernández de Kirchner es ponderable y por consiguiente abre un canal que parecía cerrado.

La Señora presidente de la Nación enunció las prioridades de su gobierno, de aquí en más. Vale repetirlo:

1) Economía
2) Reforma Política
3) Involucramiento Social

Poco y nada podrá hacerse, si quienes continúan aferrados al "no creo nada", desmerecen la importancia de la convocatoria y siguen sembrando “pálidas”.

El Pueblo, último eslabón del poder polìtico, empresarial y mediàtico, recepcionará con desazòn - lo que puede constituirse - en vìa relevante, para su activa participación.

Si esta prédica del descontento continúa instalándose, por ahí es alimento para cerebros perversos, ansiosos de adelantar tiempos. Suelen ser los que llevan grabado en sus “oraciones” diarias, otro viejo y “archi” difundido refrán: “A río revuelto, ganancia de pescador”.

Las derrotas, en cualquier ámbito, cuestan cierto tiempo digerir. De las mismas se aprende, sabiendo mirar atrás y luego poniendo “proa a babor”.

Me quedo con la saludable impresión que el Gobierno hizo esto.

Ha empezado a explorarse otra senda, y puede darse por supuesto, que quién tiene la responsabilidad delegada por el Voto Popular de conducir, habrá analizado concienzudamente su conveniencia.

Intentar “convertir” a la política - como buscan algunos analistas ó dirigentes - en un “lecho de rosas” los emparienta con la hipocresía y necedad.

Si fuera como lo transmiten, habríamos logrado el tan preciado (pero hasta ahora desconocido): “Mundo Celestial”.

Y el “Infierno” - parte ineludible de él - tendría miles de sucursales.

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