Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo; que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío; que la calor, la nevada.
Se equivocaba. Que tu falda era tu blusa; que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.Tú, en la cumbre de una rama.)
Autor: Rafael Alberti
En estas horas donde muchos concurrentes de la blogósfera, hacen análisis políticos sobre las elecciones del próximo 28 de Junio, prefiero hacer omisión al tema y contrariarlo - esté donde esté - a Rafael Alberti.
Esta Paloma no se equivocó.
Esquina de Charcas y Vidt, jueves pasado el mediodía.
La Paloma posó largo rato sobre la mesa de otra Paloma.
Se negó a la foto, pero el deseo pudo más.
La Paloma picoteaba sobre unos maníes y papas fritas.
Ni siquiera intentó volar.
Hubo un momento donde atiné a preguntarme: No será un Palomo?.
Interpreté que no.
El Palomo era Yo.
Las Palomas, la dama que pidió no salir en la foto (como verán no le hice caso), y la que inmutable permaneció sobre la mesa del bar.
Una culminó la conversación telefónica que mantenía y la consumición de una cerveza.
Partió.
La Paloma voló. La otra comenzó a caminar elegantemente en dirección a Avenida Santa Fe.
Junto a uno de los seres que más queridos, hablé de política Argentina, pero las Palomas, por un momento, pudieron más.
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